miércoles, 25 de junio de 2008

Un paseo por las nubes

El protagonista masculino de esta nueva historia nos deja pensando y replanteando la vida sexual que llevamos hasta este momento. Lean y después me dicen si este muchacho se merece un monolito, una especie de santuario o algo por estilo...

Cuando empezó esta historia, ella no estaba en un buen momento de su vida. Las cosas no habían salido como lo esperaba y una cachetada dura y firme le había borrado la sonrisa. "Nunca más me enamoro", se dijo para si misma cuando él decidió irse para no volver y en eso andaba por esos días.

Hacía años que no lo veía al protagonista de esta historia, lo conocía a la perfección pero su condición de hombre casado no le había permitido acercarse a él como hubiera querido, aunque la piel siempre se le haya erizado en cada cena familiar.

Un día, un poco en joda, un poco en serio, intercambiaron algunas palabras "fuera de contexto" y otro día, intercambiaron algo más que palabras... ya nada fue igual. Lo importante de ésta anécdota se radica en la conexión sexual de X y el Viejo
(como llamaremos a este buen hombre, aunque su edad no lo amerite). Ella nunca había vivido una experiencia de este estilo y como bien marca en cada ocasión que sale el tema "fue una gran bisagra" en su vida.

Todas las tardes, él se escapaba de su mundo familiar para correr a darle un beso, un abrazo y si el tiempo era generoso, una buena dosis de sexo que le volvía a poner la sonrisa en su lugar.

Una noche, como quien no quiere la cosa, él pudo "zafar" de un cumpleaños y fue a buscarla. Ella, a hurtadillas y con los zapatos en la mano, huyó de la casa familiar que la albergaba rumbo a un hotel alojamiento de mala muerte, al que nunca creyó en su vida que iba a ingresar.

Pero jamás había soñado con una noche como esa. En un turno de dos horas, aquel jugador de fútbol treintañero le hizo ver diez veces las estrellas y ella, que no imaginaba eso ni en los textos del kamasutra, creyó embriagarse para siempre.... El chico gritó seis goles pero a ella eso ya no le importaba, nunca superaría su propia marca y hasta temía que sus amigas no le creyeran la hazaña.
(Aquí hace falta hacer una salvedad, el Viejo venía de entrenar doble turno, de tomar alcohol desde las 16 y de una despedida de solteros colmada de excesos... esto lo aclaro porque lo considero importantísimo a la hora de evaluar su performance). Nuestra chica común de la semana jura que no es multiorgásmica ni mucho menos, pero que ese día apuntó diez sonrisas.

Un día las cosas se fueron de las manos, él le propuso dejar su familia para disfrutar sin restricciones y ella, que a esas alturas ya creía amarlo, prefirió agradecer y decir que seguiría adelante con su vida sin él. La culpa la estaba matando y no confía demasiado en él como pareja.

Hoy a la distancia, aún espera toparse con un macho viril que la lleve a pasear al cielo por unas horas, pero con un antecedente así... se le va a complicar un poquito, ¿no?

Punto para los futbolistas!



miércoles, 18 de junio de 2008

La vianda más cara del mundo

La segunda historia también llega relatada en primera persona. Nuestra querida amiga X (con tamaña historia no da para revelar su nombre) inaugura nuestra sección: “Alguna vez fui una perdedora”.

Mientras espero que lleguen más historias que me hagan sentir mejor (o sea, no considerarme la única patética que se bancó cualquier cosa por un rato de compañía), voy subiendo esta que particularmente, me hace reír mucho. Espero que la disfruten…

Hacía una semana que me había separado definitivamente de mi novio y estaba medio bajoneada. Me obligaba a mi misma a ir a trabajar para hacer algo y por lo menos estar entretenida. Uno de esos días, mientras chequeaba mis mails en la oficina, veo que una ventanita del msn estaba titilando y el remitente no era conocido. Cuando la abro, descubro que era un chico con el que días atrás, me había dado unos besos en algo así como una noche de locura.

Empezamos a coquetear un poco y me invitó a su departamento en San Isidro. Dudé un buen rato, no sabía si estaba lista para estar con alguien pero una compañera me convenció y accedí a la propuesta. Salí corriendo del laburo a depilarme, bañarme, agarrar el auto y emprender el viaje con una sonrisa, convencida que iba a tener una gran noche.

Y justo un rato después empezó lo mejor… En pleno viaje entré a una estación de servicio sin advertir que había un montículo de cemento: le pegué con todo y rompí el auto. Bajé corriendo, pero a la vista de una mujer que nada sabe de autos, me supuse que nada grave había pasado y me convencí que sólo se torció el volante. ¡Grave error!

De todas formas seguí, agarré la General Paz y lo esperé en otra estación de servicio, cerca de su casa. Apareció con una camioneta MUY GRANDE, bajó, me saludó y seguimos en los autos hasta su casa. Una vez en el departamento, que era un GRAN departamento, con un GRAN plasma y todo último modelo, pedimos la comida y comenzamos a besarnos.

Al llegar la comida, que era una GRAN comida, le comenté que al parecer, tendría provisiones para toda la semana. A lo que respondió: "yo no como comida recalentada ni sobras". Ante mi cara de asombro por su respuesta, él preguntó si quería llevarme lo que sobrara, y sin dudarlo le dije que sí.

Después de comer empezamos a besarnos, a desvestirnos y como bien gauchita bajé, y para mi sorpresa me encontré con el miembro MÁS GRANDE que había visto en mi vida!!!!. Se tiró en el sillón para que yo pudiera hacer lo mío, y cuando lo miré con mi mejor cara de sexy (pelotuda) lo sorprendí mirando la tele (looser). Me dije “¿Qué estoy haciendo, por Dios” e intenté levantarme para irme a mi casa.

Nada de eso pasaría: me agarró con fuerza y me cogió. Y digo me cogió porque yo no pude hacer nada de lo salvaje que era y de lo compenetrado que estaba en acabar. O sea, yo había pasado hacer su muñeca inflable. Luego de su GRAN orgasmo (por si no se dieron cuenta, la noche fue temática: todo GRANDE), se volvió a sentar y me dijo: “¿Vamos a dormir?” (Lo que significaba que yo ya me podía retirar a mi casa).

Así que agarré mi vianda (lo único bueno que saqué, me almorcé la milanesa al otro día en la oficina), me acompañó a buscar mi auto y me fui a las 3 de la mañana sola por Cabildo (un camino más largo aún hasta mi casa), escuchando Ricardo Arjona a todo volumen para no dormirme, con el auto roto y con mi chuchita también.

¿Una mala noche la tiene cualquiera no?
Díganme que no soy la única!

martes, 10 de junio de 2008

Un viaje de ida... (La pelota no se mancha)

Llegó el testimonio de la primera valiente. Ella, botinera hasta la médula, no duda en su recomendación: los prefiere en cancha de once, con canilleras y pelota número cinco bajo el brazo.

Para la ocasión, decidió recordar su historia en primera persona. Dice que el volver a recapitular éstos gratos momentos, le robó algún que otro lagrimón y asegura que los jugadores dan satisfacción garantizada. Para muestra, un botón:

Érase una vez una niña bastante modosa, su vida estaba sometida a unos padres un poco exigentes y un novio sumamente obsesivo. Hasta ese momento, la ilusa (o sea, yo) creía que todos los novios eran iguales, que el de entonces era genial, que mis papás eran los mejores y vivía bajo las presiones de ser buena en todas las relaciones.

Con el tiempo de crecer, desencantarse y conocer algunas malas influencias, la vida dejó de ser un gris para pasar a un arco iris de emociones. De a poquito, paso a paso, fui conociendo cada escenario de la noche y las salidas con amigas.

Y en esa catarata de sensaciones, en un cumpleaños se me prendió la lamparita... Mirada va, mirada viene comenzaría una historia más allá de lo imaginado. ¿Quién lo diría? Él un macho de metro noventa, espalda ancha, cerveza a su lado y pelota bajo el brazo. Yo, la nena buena de casa, la novia maricona, una barbie rosa de estantería. Lo único en común eran nuestras respectivas medias naranjas! Pero hay caprichos de amor que una dama no debe tener... al próximo cumpleaños, el hombro que alojaba a mi diablillo interior estaba muy por encima de aquél angelito que recortaba corazones cada cumplemes de noviazgo. Y como quien no quiere la cosa, terminé estampada contra una pared chapando como nunca. Un calor!

Pero sin hacerla demasiado larga, una noche cuando nadie lo esperaba, dejamos la reunión con amigos para dirigirnos de una buena vez por todas al ring. Y el encuentro fue muy superior a lo esperado, 5 rounds chicas comunes!!!!!!! Increíble, a pesar de que la cama de hotel tuviera de encabezado dos cuernos enormesssssssss, y nos hiciera recordar el gran pecado que estábamos cometiendo.

Un viaje de ida que duró dos años de infidelidades, encuentros clandestinos, nombres ficticios en la agenda del celular, mensajes en código, misteriosos pijamas party en la casa de una amiga los días jueves, cucharitas, y miles de hermosos momentos. Los escenarios fueron distintos y el reconocimiento iba siendo popular, una especie de poder ser realmente nosotros con un desconocido a quien nos mostramos sin restricciones.

Quería compartir esta historia que está guardada en mi memoria, hoy unos metros bajo tierra. Lo quise, en algún momento hasta creo haberlo amado, pero se me borraba con facilidad al pensar en lo lindo de la condición de ser amantes.

Hoy lo quiero, a distancia lo recuerdo de la mejor manera. Quién me quita lo bailado? Esa espalda, ese cuerpo de futbolista, esos tantos off side cometidos...

BRINDO POR LOS BOTINES QUE TANTAS ALEGRÏAS ME HAN DADO!

Punto para los futbolistas...

El origen

Hace rato comprobé que el hombre ideal no existe y hace unas semanas, me volví a dar la cabeza contra la pared por caprichosa.

Me quedan dos opciones: o me suicido al ritmo del Adaggio (con todo sus repertorios de canciones lentas ochentosas) por descubrir que los cuentos de amor y las telenovelas mexicanas me mintieron toda la vida o pruebo con un recurso mucho más alentador como intentar disfrutar de mi soledad, después de tantos años acompañada. Por ahora y porque quiero tener esperanzas, me aferro con fuerzas a la segunda.

Por este motivo no me queda otra que abrir este blog y apelar a ustedes, a esas chicas chicas comunes y corrientes que viven (o vivieron) a pleno su soledad, que a pesar de la tristeza decidieron ponerse lindas otra vez, subirse a los tacos y salir adelante. A las que no se sentaron a esperar y aprendieron a disfrutar sin ellos... o con ellos pero desde otro lugar más entretenido.

Quiero saber todo lo que me perdí durante estos años, las nuevas costumbres, los métodos de levante femenino, qué lugares visitar sin toparme con adolescentes eufóricos y sobre todo, cuál es el nuevo nicho a explorar. Hace años atrás lo máximo era salir con un músico (aunque sólo tuviera una bandita barrial) pero por lo que veo y me recomiendan mis amigas, los jugadores de fútbol son lo más en cuestiones amatorias. Calculo que cada profesión, hobbie, oficio o deporte deben tener algo interesante para ser contado...

Manden su testimonio a chicascomunes@gmail.com.

Luego yo los iré pasando al blog covertidos en historias, así entre todas podemos entender este universo masculino y aprender consejos útiles para convivir en esta jungla. De más está decir que la que necesite confidencialidad la tendrá y los nombres de los protagonsitas serán alterados.

Ávida de conocimientos, soy toda oídos (o en te caso, ojos)